Aprendiste la lengua no de los cuadernos,
sino del trato en el puesto verano e invierno.
Y la historia aprendiste, no de los tomos,
de verla pasar sobre tus hombros.
Aprendiste matemáticas no en las escuelas,
de llegar a fin de mes echando cuentas.
De zurcir calcetines tus manos cansadas
ahorrando pesetas con cada puntada,
y luego que acaban les queda cariño
para cuidar al enfermo con el amor de un niño;
Afección postergada, alargada,
prolongada, eternizada
que sufriste en el cuerpo del hombre que amabas.
Si te visitaba, a la mesa invitabas,
aun siempre pendiente del padecimiento,
no entiendo porqué la oferta declinaba,
ojalá me hubiera parado un momento,
no somos conscientes, no vi en tu mirada
no me daba cuenta que el tiempo se acaba.
Que pocas veces oí lamentarte
que poco, pienso hoy, pude ayudarte
no sé si demostré el cariño que os guardaba,
cuantos deseos se los ha llevado el alba,
se quedaron planes, tantas cosas por enseñarte,
me hubiera gustado tanto ... antes de ver alejarte.
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Chechu
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