27 de agosto de 2010

Rincones



La angustia acecha en cada rincón,
impresa a fuego en el corazón

Camino sin rumbo, sin maleta ni meta,
entre rejas de oro, que sólo son quimeras.
Dando vueltas en círculo de enjaulada fiera
espiral de ansiedad que cada vez más se cierra.

La angustia acecha en cada rincón,
impresa a fuego en el corazón.

Maldito enrejado de voces gritando
limitan los pasos , mi voz va callando,
cansado de luchar con cadenas atadas,
de tratar de volar con alas cortadas.

La angustia acecha en cada rincón,
impresa a fuego en el corazón

Me voy encogiendo gritando hacia dentro,
inútil alarma mi fe va cayendo,
amable guadaña alivia este trance,
me lleve Caronte en su eterno embarque.

La angustia acecha en cada rincón,
impresa a fuego en el corazón.
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Chechu
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5 de agosto de 2010

Una y otra vez


Y el Sol sale otra vez y otra vez vuelve a ocultarse,
los buenos modos de ayer fueron sólo ilusionarme,
los caminos que encontré, laberinto en que perderme,
las hogueras encendidas, fuegos fatuos y apagarse.

    Y el Sol sale otra vez y otra vez vuelve a ocultarse,
    y orgulloso rayo exhibe, a mi tenebrosa pena,
    espada afilada que revela un mundo junto a ella,
   y sin darme tiempo a nada como niebla disiparse.

Y el Sol sale otra vez y otra vez vuelve a ocultarse,
no destroces más mi ser de tanto dar y quitarme,
no hurgues mis heridas, con ellas quiero quedarme,
y si nada pudo ser, a mis recuerdos aferrarse.

    Y el Sol sale otra vez y otra vez vuelve a ocultarse,
    tengo estragos en mi interior y no puedo salvarme,
y una fosa de cartas sin poder comunicarme,
   para qué el sacrificio, si otra vez vuelve a marcharse,
para qué tanta promesa y otra vez desengañarse,
para qué tantas palabras ... ... si ya no va a escucharme.


Chechu

2 de agosto de 2010

Pasos encontrados



Hoy un rayo de luz a mi nocturno bosque ha descendido,
atravesando las altas torres de los árboles cupidos,
las enredadas  ramas de sus brazos enrarecidos.

Hoy minúsculas estrellas descolgadas desde el cielo,
queriendo apaciguar las sombras de mis miedos,
han iluminando tenuemente el suelo.

Hoy el lejano canto de un río, despierta mis sentidos,
el olor de la leña de un remoto hogar encendido,
las huellas en el sempiterno sendero de un ser conocido.

Hoy, sigo la angosta arboleda atravesando,
mi cabeza más alta mis pies más descalzos el suelo abrazando,
olvidando las heridas de otro tiempo escarnecido,
alzando la mirada antes caída, te veo y sonrío
porque hoy ... hoy tus pasos caminan al lado de los mios.
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Chechu
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